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¿Cómo pueden las empresas gestionar el riesgo asociado con las emisiones de carbono de los aviones?

Dr. Susanne Becken

Professor of Sustainable Tourism at Griffith University, Australia

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¿Alguna vez te has preguntado sobre el riesgo de carbono para los destinos? Probablemente no. Pero todos sabemos que volar es, lo que podría clasificarse cada vez más, como una actividad intensiva en carbono. La industria de la aviación está haciendo un esfuerzo considerable para ser más eficiente con el carbono. Por lo general, las mejoras tecnológicas y operacionales han llevado a un aumento en la eficiencia de 1-2% por año.

Nos propusimos observar cómo los destinos pueden gestionar los riesgos asociados con las emisiones de carbono de los aviones. La investigación, titulada A framework to help destinations manage carbon risk from aviation emissions,
adopta un enfoque centrado en la demanda y propone diez indicadores de riesgos asociados con el carbono que pueden ayudar a los destinos a evaluar su riesgo absoluto y relativo en cuanto a los costes económicos, financieros, sociales y medioambientales.

El debate sobre el carbono ha alcanzado las altas instancias de las organizaciones, y los directores buscan constantemente formas de abordar los efectos de estos riesgos en sus empresas. La generación de informes y transparencia sobre las emisiones de carbono se han convertido en prácticas habituales entre empresas líderes, y los inversores se están alejando de las industrias con altos niveles de carbono.

De la misma forma, los administradores de países, destinos o fondos de inversiones están empezando a valorar qué vías de desarrollo tienen la capacidad de generar el mayor rendimiento con el menor riesgo posible. Para muchos países, el turismo es un factor importante dentro de este panorama, y la extensión de las redes de rutas aéreas es una prioridad. Los viajes aéreos aumentan las emisiones de carbono, que llevan implícitos riesgos directos (impuestos, aumento de los costes) e indirectos (movimientos sociales contra los viajes aéreos). Los datos de los viajes aéreos globales de Amadeus pueden ayudarnos a evaluar estos riesgos e interpretarlos en comparación con los destinos de la competencia.

Veamos el caso de destinos de islas pequeñas como Mauricio y Samoa. Los datos de enero de 2017 demuestran que la distancia media de viaje de los pasajeros que salen de Mauricio es de 5766 km (una de las más altas del mundo), lo que va asociado a una huella de carbono media de 422 kg de CO2 por persona. En el caso de Samoa, la distancia media es de 3804 km (254 kg de CO2 por persona), una exposición ligeramente inferior debido a que dos de los mercados clave, Australia y Nueva Zelanda, se encuentran relativamente cerca.

Es posible utilizar los datos de Amadeus para obtener numerosos indicadores que permitan evaluar la red de rutas y los riesgos asociados con las emisiones de carbono. El factor de desvío, por ejemplo, ofrece una comparación de la distancia entre el origen y el destino en línea recta y la ruta que realmente toma el avión. La mayor distancia de desvío que existe en el mundo entre todos los aeropuertos es hasta el aeropuerto Nop Goliat Dekai en Papúa, Indonesia. Para llegar hasta Papúa, los viajeros tienen que recorrer, de media, 2 824 km más que la distancia en línea recta entre los dos puntos.

Comprender el porcentaje de pasajeros que viajan a un destino con distancias inferiores a 400 km también puede resultar cada vez más útil para averiguar más acerca del futuro de los aviones eléctricos. Por ejemplo, el aeropuerto de la ciudad de Cuzco, en Perú, atendió a más de 120 000 pasajeros que salían de la ciudad en enero de 2017, de los cuales el 9,9 % viajó en itinerarios cortos. Esto refleja un potencial de sustitución relativamente alto.

Este caso es un ejemplo del poder que tienen los datos y de las oportunidades que presentan los retos una vez que los comprendemos. Amadeus ya está trabajando con los destinos y ofreciendo inteligencia, por ejemplo, en forma de reservas anticipadas o tiempo de espera de los viajes. En un futuro, observaremos un incremento en la preocupación por las métricas relacionadas con el carbono, especialmente en destinos con fuertes propuestas ecológicas (p. ej., Costa Rica) o aquellos que quieran asegurarse de que sus inversiones resisten a cualquier cambio potencial.

Puedes leer la investigación completa impresa en inglés, titulada A framework to help destinations manage carbon risk from aviation emissions,
y publicada en Tourism Management.